Zúhmántico: Se dice de aquella persona, ser o cosa enamorada de la vida, capaz de transformar momentos y situaciones vividas en simples y exiguas palabras y con la habilidad de ver el doble sentido de toda frase.

Refrescante, lúcido, sorprendente, apañado, caracolizante, reflexivo, apasionado, contemplativo, pausado, frenético, colifloresco... mi mundo y yo.

Autor: Zúh Malheur Bonheur.

Un ser bípedo, gracioso, crítico, osado, amoroso cuando se deja, con un montón de cosas por decir y con un contenido sentido de la austeridad verbal.


10 ene 2026

30

Una enredadera subiendo por mis piernas
como unas medias de encaje
el fuego de sus espinas me atrapa
y la sangre blanca se derrama
un cálido escalofrío y un leve pinchazo
extrañamente lo disfruto
me siento inmóvil y crecen pequeñas alas
en mi vientre y cintura
y cuando tus lianas se mezclan con las mías
y con el resto de jardines del palacio
descubrimos que por fin hemos encontrado
el Edén.

🐑

¿Las ovejas cuentan humanos al dormir?

20 oct 2025

La vida es como un tupper lleno de croquetas, nunca sabes lo que te va a tocar. Bueno, sí, croquetas.

31 dic 2024

25 nov 2024

29

Quiero enseñar
A los pájaros; volar
A los peces; nadar
A las personas; amar

17 jun 2024

Rima XXIII.5

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un queso... yo no sé
qué te diera por un queso.

🐍

Cuenta la leyenda que debió ser la serpiente quien se enamorase de la manzana.

🪼

Las medusas son las farolas de una ciudad sumergida.

🐧

El pingüino buscó y escaló la montaña helada más alta de todas para saltar y sentir que por un momento, podía volar.

8 jun 2024

Terracota

Miro la ventana —y veo una puerta
hacia abajo el cuerpo, hacia arriba el alma
los sesos colorean el asfalto de rojo
y manchan las marcas de tiza
que alguna vez pintaron 
los fantasmas de la infancia

11 ago 2023

Leer, escribir, pasear, pintar, jugar, bailar, cantar, soñar, reír, comer, beber, hablar, compartir... Pero depende del día.

6 may 2023

2018 - 2022

¿Mi época adulta? No sabría decirte, a medida que me iba haciendo más y más mayor se me iba diluyendo el concepto de la adultez. Una relación estable, unas amistades que poco a poco se iban distanciando, casando o teniendo hijos, un mundo que gira demasiado rápido y no te da oportunidad para parar u poco y beber un vasito de agua.

En 2018 me fui a Sanlúcar de Barrameda tras volver de viaje a Ámsterdam (no, no fumé nada), bueno, nos fuimos, a trabajar en Doñana y cambiar radicalmente nuestra rutina diaria. Fue una experiencia dura, pero me enseñó mucho, aunque no la volvería a repetir, mi cuerpo no estaba hecho para aguantar ciertas personas. Para el cansancio físico sí, para el mental no. Ese mismo año creé una comunidad virtual de amigos porque las amistades de la vida real me resultaban complicadas y sabía que había personas por ahí que agradecerían un huequito digital donde poder socializar un poco.

El año 2019 vino como una continuación directa del anterior (evidentemente, ¿no?). Dejamos el trabajo en Doñana en plena temporada alta y comencé a trabajar, por fin, como profesor de inglés en una academia. Fue un año de reajustar todo lo perdido y de darle vueltas a muchas tuercas, pero de momento la cosa fluía bien. Volver a casa de mis padres tras haber sido un ser totalmente independiente fue lo peor de ese año, pero sabía que iba a ser temporal, o eso creía...

La pandemia de 2020 me golpeó duro. Me aisló de todo, me dejó vulnerable donde no quería estar y convirtió mi rutina en una espiral monocromática. Mi vida consistió en preparar clases online, darlas, sufrir muchas caídas de internet, terminar, volver a casa, regar las plantas en Animal Crossing y volver a repetir. Ese mismo año, tras el verano, volví a mudarme y tener casa propia, todo un respiro.

2021 y 2022 fueron dos años llenos de sorpresas buenas y malas por partes iguales. Dos años en los que comencé a descubrirme a mí mismo, a quitarme las máscaras que se me habían atorado en la piel y a ver la vida desde una posición fija; tumbado desde la cama mientras unos brazos invisibles me han impedido, hasta día de hoy, poder levantarme y... vivir.

2011

El año antes de comenzar la aventura de este blog fue como un edificio en ruinas. Me convertí en escombros de piedras buscando la manera de recomponerse. Tenía el corazón roto, pero también el alma y las ganas de seguir siendo la persona que me había tocado. Necesitaba una vía de escape, necesitaba plasmar todo ese sufrimiento de alguna forma. Así nació 'El planeta huérfano'. Un proyecto de miniserie que nunca logré llevar a cabo pero que sirvió como precedente para separar todo lo que había vivido hasta entonces y todo lo que me quedaba por vivir en dos mitades y continuar con mi vida con una herida descosida.

2007 - 2010

Educación secundaria obligatoria. O lo que es lo mismo... el infierno dentro del infierno. Sobreviví, pero también vi muchas vidas desperdiciadas pasando por mi lado. Hice algún que otro amigo y amiga, sí, algunos más duraderos que los del colegio, pero para mí era una mitad de la ruleta de la tortura. La otra mitad era mi casa, pero como dije en el anterior texto, solo a veces. También hubo profesores que me marcaron, y que a día de hoy sigo

Durante esta etapa afiancé mi amor por la música, especialmente por el rock y el metal, dos géneros que me acompañaron de la manita durante mi transformación hacia una persona adulta. También comencé a amar la fotografía, aunque esto vendría un poco más adelante. Mi mejor amigo era David, un chico que vino de Portugal a España y venía a mi casa la misma cantidad de veces que yo a la suya, gracias a ese equilibrio seguimos siendo mejores amigos hoy en día.

Creedme, fue una etapa dura y en ocasiones ridícula, así que ello combinado con mi aparente y creciente amnesia, forman el cóctel ideal llamado 'voy a dejar de escribir sobre estos años'.