Zúhmántico: Se dice de aquella persona, ser o cosa enamorada de la vida, capaz de transformar momentos y situaciones vividas en simples y exiguas palabras y con la habilidad de ver el doble sentido de toda frase.

Refrescante, lúcido, sorprendente, apañado, caracolizante, reflexivo, apasionado, contemplativo, pausado, frenético, colifloresco... mi mundo y yo.

Autor: Zúh Malheur Bonheur.

Un ser bípedo, gracioso, crítico, osado, amoroso cuando se deja, con un montón de cosas por decir y con un contenido sentido de la austeridad verbal.


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21 dic 2013

Zúhmánticos cambia de fase

Durante el otoño hemos disfrutado de un punto de vista ajeno al mío, aunque no tan ajeno ya que ha sido una persona que ha convivido conmigo día a día, pero que por dentro, aunque sea la misma estancia, la manera con la que se vive y describe, no es la misma. Zúhmánticos va acorde a mí, mi vida y mi estado anímico, ahora viene una etapa fría, y no porque llegue invierno, no, sino por la lentitud, por la manera en que viviré los momentos, menos fugaces, saboreando cada segundo, sin cambios bruscos ni giros potenciales en mi vida, quiero calma, y tengo los recursos y las personas ideales para ello, así que pintemos de azul algo más mi vida y cómo no, también el blog.

Aquí os dejo el paso de mi compañera por el blog:
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20 dic 2013

Despedida

Esto llega a su fin, señores. Y primero he de excusarme por haber abandonado esto un poco, pero mi ordenador ha decidido agonizar, así que llevo unos días desconectada de todo lo que tenga que ver con ponerse frente a la pantalla de un ordenador o con Internet. Sí, nuestro querido Wi-Fi últimamente también nos trollea. Pero bueno... Todo sea por este ratito sola en el piso, apropiándome del portátil de Zúh para crear una entrada con la que despedirme de Zúhmánticos.

Tengo que decir que este año creo que he empezado a desarrollarme un poquito más como persona; y aunque haya empezado a hacerlo hace varias semanas, mi objetivo es seguir con las cosas nuevas que he comenzado a hacer. Bueno, a raíz de empezar a escribir en Zúhmánticos me picó el gusanillo y decidí crear mi propio blog. Como imaginaréis, eso se lo debo al dueño de este y es que ha sido él quien ha empujado al “escritor” que todo filólogo lleva dentro. Marta y sus circunstancias, últimamente también lo he abandonado un poco por los mismos motivos que lo he hecho con este, pero prometo que la semana que viene seguiré con él, una vez tenga mi portátil en marcha de nuevo.

También estoy intentando aprender a tocar la guitarra, y debo decir que quien más sufre mis idas de olla cuando me pongo a tocar y cantar es Zúh (qué paciencia tiene conmigo). ¡Eh! La semana pasada cumplí uno de los sueños que tengo desde hace años: meterme en el agua con un neopreno y una tabla. Esto último creo que me va a costar más trabajo que lo de la guitarra (aparte de más caro) pero todo sea por conseguir ponerme de pie y dejarme llevar. En serio, cuántas sensaciones con lo poquito que hice el primer día... No me quiero imaginar cuando mejore.

A finales de este año también he aprendido a quererme (que ya lo hacía, pero ahora más). Y es que eso de quererse a uno mismo es tan sencillo como rodearse de gente que no te impone sus reglas ni te exige según su conveniencia; sino estar en continuo movimiento con personas que aportan detalles bonitos a tu vida y tú a la de ellos. No hablo de un “hoy por ti, mañana por mí”, hablo de un “hoy por ti, mañana también y si hace falta pasado, también por ti”. Gestos tan sencillos como un abrazo de los que salen solos, un “vemo” al unísono, una película que resulta ser tan malísima que la cogemos como himno, una tarde de mosto y flamenqueo en cualquier bar del Barrio Alto donde, a causa del alcohol, asoman los sentimientos y los “te quiero aunque no lo diga nunca”, “es que sin vosotros no sé qué haría” y demás.

Aunque bueno, a base de haber aprendido a quererme, rodeándome de gente que se quiere y me quiere, también he aprendido a echar de menos. Y también a echar de más a la nostalgia. Aunque supongo que es normal echar de menos a personas con las que has compartido tantos buenos momentos: confesiones, risas, borracheras, llantos, cama, besos, intimidad, películas, peleas, reconciliaciones, meriendas, despertares, sueños, charlas interminables y momentos que son mejor olvidar aunque no se van de tu mente ni con la mejor resaca de la historia. Y no hablo de una persona en concreto, ni de las personas que se han alejado de mí este año, sino más bien es una retrospectiva que va más allá de un año y de dos.

Pero bueno, ya dejo mi reflexión sobre la vida y me voy a centrar en despedirme de aquí. Para que me recordéis voy a enumerar una serie de palabras que creo que me describen bastante bien: verde, música, alegría, indie, asertividad, Izal, elefante. Y os voy a dejar una canción perfecta para este momento. Espero que disfrutéis con ella. ¡Ha sido un placer, lectores de Zúhmánticos!

14 dic 2013

Mensajes subliminales

Ay, me queda una semana para que me echen de este blog. Menos mal que ya me hice el mío, personal e intransferible, hace cosa de dos semanas. Sabéis de lo que os hablo, ¿no? ¡Exacto! Os hablo del blog de Martu, muy verde. No tiene mucho, pero merece la pena. Jé.

28 nov 2013

Máquina del tiempo

¿Viajar al pasado? Sí, pero sin cambiar nada. Viajar al pasado para volver a disfrutar, saborear y apreciar los buenos momentos. Pero nunca para cambiarlo, porque las cosas que hemos hecho para bien o para mal, nos han traído a donde estamos hoy. Y no puedes negar tu presente.

26 nov 2013

Hay sentimientos y emociones que no recuerdo cómo te hacían sentir.

Pretérito imperfecto [des]compuesto

No pienso escribir sobre ti, ni para ti. No pienso escribir sobre lo felices y soñadores que éramos. Porque yo lo sigo siendo sin ti. Y, sin embargo, también dimos de bruces con la infelicidad y la realidad. Pero yo ahora sigo siendo feliz y soñadora sin ti.

Querida Paula

25 de noviembre, hoy cumple años una de las mejores personas que conozco. La más caótica, la que más sonríe por muy mal que estén las cosas, la que baila conmigo en el salón, mi compañera de conciertos, la que es un torbellino de sentimientos y emociones, la que se queja de mi leísmo, aquella a quien los yonkies dicen cómo ser feliz, esa persona con la que sé que podré contar una y mil veces y la misma que sabe que podrá contar conmigo dos y mil veces más. Porque la quiero y tengo el placer de haberla conocido y el orgullo de poder decir que es mi amiga. Y gracias al cielo yo soy la suya. Y no sé cómo hacer para felicitarte y desearle lo mejor, porque aunque ella lo sabe... Hoy se lo merece más. Te quiero, pequeña. Muchísimas felicidades Paulita.

Ahora que acabo de sentarme, que esta terminando mi día, y por lo tanto también el tuyo, creo que es el momento idóneo para decirte felicidades, después de haber pasado una parte de tu día contigo puedo decir que hoy he hecho a alguien feliz... y no podía haber elegido a alguien mejor para hacerla feliz. Eres una de las personitas que supo acogerme y darme cariño cuando entramos en la universidad... perdidas e inocentes, aunque igual de desastres que ahora. Hoy he visto una sonrisa en tu cara y unas lagrimas de felicidad que me encantan, y sé que han sido porque te has sentido querida y arropada, y no sabes cuánto me alegro. Siempre he dicho que yo me llevo muchos compañeros pero pocos amigos de la universidad, y puedo decir con orgullo que tú entras en el segundo grupo. Recuerda que para ser feliz hace falta coraje pequeña cosita bonita... y que tú solo tienes que buscarlo, porque está ahí. Te quiero, y voy a estar aquí muchos cumples, días y horas más. Felicidades una vez más caótica mía

Prioridades

A veces es mejor tener a pequeñas personas a tu alrededor y que hagan tu mundo entre todos, que tener a una gran persona que lo absorba todo.

20 nov 2013

Lunares de colores

No sé si os habéis fijado, pero los lunares de colores molan. La combinación de todos los colores unidos es genial y si lo extrapolamos a la vida es igual. Somos lunares de colores. No hablo de las diferentes razas ni me refiero a culturas, sino a personas. Individuos. Cada uno es de un color e incluso de varios. Hay quien desprende halos de azul cielo y te transmiten armonía y bienestar, sin embargo hay quien emana azul marino e irradia frialdad y distancia. Dependiendo del día cada uno puede radiar un color: amarillo, verde, rojo... Si te sientes amistoso, optimista o pasional. Y es entonces cuando todos somos una combinación de lunares. Sí, de lunares de colores. Colores de estados de ánimo y de personalidad. 

La combinación de las personas mola. Pero claro, un lunar naranja, solo... O junto a más del mismo color, no mola. La soledad aburre y la monotonía cansa. Por eso es mejor añadir lila, rosa, negro, granate, turquesa, morado, gris, cían, magenta, marrón... Es decir, es mejor añadir familia, amigos, conocidos, colegas e incluso enemigos para que la sinfonía de colores cobre sentido y mole. Somos de colores y entre todos somos una combinación casi perfecta. Tan solo debemos aprender a acercarnos a los que irradian colores afines al tuyo propio y no oscurezcan tu halo de colores porque, al fin y al cabo acabarían por oscurecernos a nosotros mismo. Y es mejor ser luz que oscuridad.

Vigilia

Viajar de noche invita al sueño.

14 nov 2013

Thnks fr th Mmrs

Life is about fragrances. They take you away to places, moments and even people... Definitively, memories. It's on you if they are good memories or bad ones.

7 nov 2013

No merece la pena

Que no, que la vida no tiene sentido si es fácil. Pero tampoco es sano tanta dificultad, así de sopetón. No sé qué va a salir de lo que empiece a escribir (y que conste que lo estoy escribiendo en un Word de antemano) así que lo que salga salió y si me arrepiento, le diré a Zúh que no me sentía inspirada y terminé por escribir nada. 

Joder, qué razón eso de que un buen poeta/escritor/cantautor mejora cuando pasa una mala etapa. Sin embargo, en este caso, alguien que nunca ha escrito se acaba de sentar frente a la pantalla del ordenador para ver qué sale de su cabeza. Demasiadas cosas: ideas, reflexiones, injusticias, rabia, pena, enfado, sumisión, amistad... Todas enmarañadas y ninguna por encima de otra. Bueno, si acaso a ratos alguna asoma más fuerte que las demás. ¿Qué valor tiene un amigo cuando sientes que te ha traicionado? ¿Qué valor tiene la palabra amistad cuando un amigo te pone entre la espada y la pared? ¿Qué valor tiene la palabra amigo cuando no está a tu lado cuando lo necesitas?

Amistad es un concepto vacío. Cada uno le da el valor que cree que se merece dependiendo de la persona a quien se le aplique esa palabra. Un amigo no debe traicionarte nunca, pero, ¿y si, por el mero hecho de no querer traicionarte a ti, traiciona a sus principios y/o a otro amigo? Ahí entran en juego más factores, casi todos ajenos a ti y ajenos entre ellos. Es más fácil mirar por ti, pensar en uno mismo y en lo que te hace bien a ti, que en los demás. Nos cuesta mucho trabajo mirar fuera de nuestro ombligo y cuando lo hacemos, la mayor parte de las veces no nos gusta lo que vemos y volvemos a meternos en nuestra coraza. Pero si todos hiciéramos eso no existirían las relaciones humanas. Somos conexiones de momentos, abrazos, lloros, besos, peleas, fotos, paseos, cenas, películas... Y todo esto es mejor en compañía. Se menosprecian los buenos momentos y pesan más las malas (o no tan buenas) acciones. Y eso termina acabando con las conexiones y, por tanto, acaba con nosotros. ¿Qué merece más la pena: alejarse de los buenos momentos y perder esas conexiones o alejarse de lo malo y reforzarlas? Yo me apoyo en lo segundo y es que, ya lo dije una vez, al fin y al cabo siempre es mejor quedarse con lo bueno de cada persona y experiencia.

No es un paso atrás perdonar errores ni pedir perdón, si no un paso más de vida. Somos nosotros mismos gracias a los demás. Y sin nadie a nuestro alrededor no habríamos llegado a ningún sitio. Nunca sobra nadie en la vida de alguien, porque todos somos pequeñas piezas de un gran puzle. Todos estamos conectados entre nosotros y si falla alguno, fallan los demás y, claro, acabas por fallar tú. ¿Merece la pena?

8 oct 2013

Coacción

Zúh me está obligando a escribir en el blog y yo no sé pensar bajo presión.

21 sept 2013

Vuelve la compañía

¿Os acordáis de Zulema y Suzu? Ellos me ayudaron la pasada primavera con el blog, dejaron su huella aquí, escribieron lo que sentían, lo que les placía desde su propio punto de vista y vida. Acabada la primavera y con la llegada del verano, volví a quedarme solo pero con el bonito recuerdo de ellos dos, tan bonito que dejé la puerta entreabierta a otras posibles entradas. Después de meditarlo y buscar una nueva compañera durante los próximos meses de otoño, aquí está, Marta, un alma numérica y a la vez lírica, introvertida a la par que extrovertida, con trompa y llena de lunares de colores, con muchas cosas que decir y entradas por publicar.