Refrescante, lúcido, sorprendente, apañado, caracolizante, reflexivo, apasionado, contemplativo, pausado, frenético, colifloresco... mi mundo y yo.

Zúhmántico: Se dice de aquella persona, ser o cosa enamorada de la vida, capaz de transformar momentos y situaciones vividas en simples y exiguas palabras y con la habilidad de ver el doble sentido de toda frase, comúnmente conocidos como romanticones.

Actualmente trabajando en esto: Zúh Malheur Bonheur.

Un ser bípedo, gracioso, crítico, osado, amoroso cuando se deja, con un montón de cosas por decir y con un contenido sentido de la austeridad verbal.


22 nov 2014

Escaleras

Antes de comenzar a explicaros este suceso que ocurrió hará hace unos cinco o seis meses, voy a omitir el botón de risas, ya que es algo que, aunque aún no le haya encontrado una explicación lógica ni yo termine de creérmelo, fue totalmente verídico y real.

Yo me encontraba en casa de un buen amigo, jugando a la Playstation, comiendo guarreridas y hablando de nuestras venturas y desventuras neverizantes. Eran las doce en punto de la noche si no recuerdo mal. Tenía clase al día siguiente y ya llevaba mucho rato dándole el coñazo a este señor, por lo que decidí irme cuando me fijé en la hora. Él vivía en un tercer piso, quizá segundo, pero recuerdo llegar cansado a su casa así que una planta alta era. Comencé a bajar las escaleras, lentamente, tengo esa costumbre de darle tensión a las situaciones como si estuviese en una película de terror, pero solamente cuando estoy solo. Seguía y seguía bajando y nunca llegaba a la planta baja, ya había pasado bastante tiempo, hasta le tuve que dar un par de veces a la luz. Todas las plantas eran iguales y no veía el fin, ni hacia arriba ni hacia abajo, había entrado en un bucle, o eso pensé yo.

La situación fue más confusa que impactante, me encontraba con la mirada perdida y sin saber qué decir ni hacer. Por aquel entonces yo vivía a un minuto de su casa, y no fue hasta llegar a mi habitación que saqué el móvil y me fijé en que habían pasado más de cuarenta minutos largos, e incluso tenía un mensaje de mi amigo diciendo que tardó mucho en escuchar la puerta de abajo cerrarse. Acto seguido me metí en la cama a pensar sobre lo sucedido, pero la carga mental que tenía en ese momento hizo que conciliara el sueño del tirón y dejase eso de pensar para mañana.

Le dije que al día siguiente le contaría lo sucedido y, sin darme cuenta, lo dejé bastante preocupado. Pero claro, cuando lo hice no dudó en reírse y decirme que le diese un poco de mi droga que parecía buena.

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