Cuando viajé al limbo, observé que los piojos idolatran a las hormigas, las hormigas a los grillos, los grillos a los escorpiones, los escorpiones a las culebras, las culebras a las hienas, las hienas a los rinocerontes, los rinocerontes a los elefantes y los elefantes a las ballenas azules. Las ballenas, al ser las más grandes, no idolatraban a nadie, pero envidiaban a las aves por no estar sometidas a ningún animal de la superficie.
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