Bestia indomable, de cuyas cadenas opresoras se liberó,
no envidia a los pájaros, pues lo que deseaba de ellos, a volar aprendió.
Cada arruga suya suma una discordia social,
fuera del cauce estándar o ritmo legal.
Bronce, un color de bajo estatus, a los cuales su dignidad desgarran,
ellos oro y plata son, bajo riquezas tesoros no merecidos guardan.
Apoyada su garra izquierda, sobre una esfera que le atrapa,
que le impide conocer cielo y tierra, y lo más recóndito del mapa.
Y aquel escultor, que su forma y alas le dio,
rebosante de libertad y decisión, camino y sentido a la vida vio.
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