Zúhmántico: Se dice de aquella persona, ser o cosa enamorada de la vida, capaz de transformar momentos y situaciones vividas en simples y exiguas palabras y con la habilidad de ver el doble sentido de toda frase.

Refrescante, lúcido, sorprendente, apañado, caracolizante, reflexivo, apasionado, contemplativo, pausado, frenético, colifloresco... mi mundo y yo.

Autor: Zúh Malheur Bonheur.

Un ser bípedo, gracioso, crítico, osado, amoroso cuando se deja, con un montón de cosas por decir y con un contenido sentido de la austeridad verbal.


7 abr 2019

Carta a mi mamá

Hola mamá, no, no, no llores, espera, sé que quizá te de pena, lo entiendo, pero por favor, lee antes la carta, la he escrito con todo mi corazón para ti.

Ahora mismo estás en el médico, de nuevo, sí, lo sé, te perdono por todas esas veces que me dijiste que ibas a dar un paseo, o que habías quedado con alguien, o simplemente tenías recados que hacer... no importaba la excusa, yo siempre supe que era al doctor a quien ibas a visitar, pero no te guardo rencor por ello, así que he aprovechado para escribirte esta pequeña carta ahora que ya lo sé todo.

Bueno, la verdad es que lo supe hace mucho, aunque me apena que no fuese de tus labios. Nunca quisiste contarme nada, simplemente me mirabas y regalabas una sonrisa, la más bonita de todas, a pesar de que yo podía ver tristeza detrás de ella.

¿Por qué, mamá?

Jamás tuviste la suficiente valentía para contarme la verdad, por lo que tuve que buscarla por mí misma. Sé que tu corazón no late igual de bien que el resto, está enfermo, ya no funciona. Al principio pensé en pedirles uno nuevo a los Reyes Magos, y lo hice, te mentí, y pido perdón por ello, en ningún momento entregué esa lista de juguetes, sino un papel en el que únicamente pedía un corazón que te hiciese feliz, incluso hice un dibujo, pero no me hicieron caso... Yo seguía oyendo cómo llorabas en tu habitación, tapando tu boca cuando sentías que yo estaba cerca. Seguía sintiendo cómo el dolor de tu pecho se hacía más y más punzante, tanto, que incluso llegaba a dolerme a mí.

He buscado por todos lados, hay cosas que las escuelas no enseñan ni los hogares educan, páginas web que no adoctrinan y libros que engañan. He encontrado una figura paterna dentro de la información de masas que como madre no me has dado. He dado con la clave a tu problema, pero debe ser el corazón de una persona que ya no se encuentre con vida el único que pueda salvártela.

No soporto la idea de que lleves en ti un corazón que no sea el mío, pero tampoco quiero ver cómo sigues sufriendo día tras día, así que he tomado una decisión. Ahora mismo, lamentándolo mucho, no puedo ofrecerte el mío, pero tengo aquí, justo a mi lado, las herramientas necesarias que me harán ir al maravilloso mundo donde los corazones pueden ser regalados. No te preocupes, no dolerá, está todo controlado.

¿Sabes qué? De esta forma, cada vez que vayas a amar, sentir, soñar, creer y reír con el corazón, notarás que siempre estaremos unidas, solamente tienes que cerrar los ojos y colocar la mano sobre tu pecho, ahí estaré.

Feliz día de la madre, este es mi regalo, espero que te guste, te quiero mamá.

Hay una mancha de sangre al final de la carta.

2015

8 mar 2019

Entre tres paredes y nueve barrotes

Igual de culpable es usted al leer esto que yo al escribirlo. O quizá igual de inocente es mi puñal que lo escribe que sus ojos que lo contemplan. A decir verdad, no puedo asegurarme en qué manos estará esto ahora, ni si será demasiado tarde o demasiado temprano; si mi juicio habrá sido pasado ya o será gratamente futuro aún, venidero o pretérito. No, a decir verdad no puedo estar seguro de nada de ello, quizá incluso estos trozos de pulpa de celulosa sucios y gastados de bordes afilados llamados hojas de papel acaben en la más sucia, ingente y putrefacta de las basuras, la madre de las basuras, aquella que emane ratas de cloaca por su útero materno, donde nadie jamás de los jamases se atrevería a ir, y aquel osado que se atreviese a ello, sería con un pretexto distinto al de encontrar cinco hojas de papel en medio de toneladas de inmundicia. Es por ello que mi lado más pesimista y desesperanzado diría que estoy acabado, sin modo de escapar ni un lugar al que ir en caso de que lo lograse, entre la espada y la pared, o peor aún, entre la espada y otra espada, e incluso muchísimo peor, entre tres paredes y nueve barrotes. Tres paredes de ladrillos, ladrillos plomizos y sombríos, dos mil setecientos cuatro en cada pared lateral y tres mil seiscientos noventa y dos en la pared del fondo, en total nueve mil cien ladrillos a mi alrededor, o eso creo, ya que solamente los he contado una vez y puedo asegurar que he visto mejores distracciones, y nueve barrotes de hierro, siete de ellos relucientes y dos oxidados, totalmente inquebrantables e inaccesibles. Pero no es ese mi lado quien está escribiendo, sino mi lado más optimista y confiado, el que quiere salir de aquí y poder volver a respirar aire puro y no roñoso, ver personas felices y no presidiarios, sentir la vida estando vivo, porque estar aquí es paralelo a estar muerto.

Cada día que pasa es un vestigio del día anterior y un simple presagio del posterior, pierdo la noción del tiempo simple y llanamente porque aquí no fluye el tiempo ni tan siquiera existe como tal, todo es eterno y sin fin, todo menos mi celda. Los meses se congelan, las semanas son ilimitadas, los días inagotables, las horas imposibles de calcular, los minutos nunca caducan y cada segundo que paso es una perpetuidad de sufrimiento, como si taladrasen mis uñas, oprimiesen las cuencas de mis ojos, sacasen mis muelas a la fuerza, raspasen mi lengua, azotasen mi espalda y cociesen mis órganos, todo a la vez metido en una coctelera, una completa espiral de angustia. Sé que las espirales tienen un final, pero no si éstas comienzan a girar a una velocidad mayor a la tuya, como si estuvieses en un laberinto circular, del que por mucho que camines (y digo caminar refiriéndome a lo único que podría hacerse en un laberinto), acabarás volviendo una y otra vez al punto de comienzo.

No he conocido a nadie, al menos no a nadie del que me sepa (o recuerde) su nombre, es como vivir entre cientos de maniquís rotos y enfermizos, manchados de culpa y de crímenes a sus espaldas, con un pasado no más oscuro que el futuro que les depara, tan oscuro como sus celdas, tanto de día como de noche, aquí no distinguimos entre ambos e incluso pongo la mano en el fuego en que algunos ni recuerdan lo que son, ni tampoco recuerdan lo que es el sol y la luna (puestos en minúsculas para restarles importancia), ni las flores y los farolillos, lo que es un prado luminoso ni una noche estrellada, un campo sosegado ni una ciudad viva, definitivamente ya no lo saben. Y no sólo hablo de los presos, a los que antes califiqué con bastante agudeza como 'maniquís rotos', sino que tampoco conozco a los guardias ni a los de vigilancia, a los que yo llamo robots de carne y hueso, sólo hacen su cometido, agachan su cabeza frente a sus superiores pero demuestran gran valentía con los presos, tratándolos como trapos y deshechos, y eso es porque son más libres aquí que fuera de las prisiones. En la vida real, ni sus mujeres los echan de menos en sus camas ni sus hijos en sus alcobas, simples don nadies que merecen una noche en las duchas frías junto a sus vejados presidiarios. Estoy muerto aquí por el simple hecho de que no estoy vivo para nadie, mi presencia es nula, soy huraño, asocial, esquivo todo tipo de contacto hueco o presencia fatua que se aproxime a mí, procuro que mi cordura vaya siempre de mi mano, que mi cuerpo se mantenga en pie el mayor tiempo posible y que mi cabeza no salga de la celda si no salgo yo también de ella, tapo mi boca cada vez que tengo un ataque de ira en el que sólo me sale gritar que me saquen, que me liberen, no quiero que las paredes me absorban, que no aguanto más, que me siento totalmente aislado y que no merezco estar aquí.

Siempre me gustaron los animales, pero ahora no sé que pensar sobre ellos, no los diferencio bien, me explico; si os pregunto y os hago pensar en los tres seres vivos más repugnantes, desagradables y repulsivos, seguramente responderíais los tres que mencionaré en los siguientes tres párrafos, que a pesar de que ni yo pueda decir que su estancia conmigo sean del todo agradables aquí, he de admitir que son lo más cercano a las palabras 'amigo' y 'supervivencia', lo único suculento de mi estancia y permanencia en este funesto lugar, pero la verdadera respuesta, la que diría yo y posiblemente alguien de mi misma condición también, la mencionaré ya en el cuarto párrafo de distancia.

Las moscas, ya las nombró Antonio Machado, por lo que mi última intención es hacerle sombra ni manchar mi nombre al permitirme, bajo el nombre de 'Anónimo Manchado', hablar de ellas también. Catalogadas por el antes mencionado como golosas, vulgares, voraces, pertinaces, perseguidas, pequeñitas, revoltosas y viejas. Aguardan diligentes mi trance, revolotean a mi alrededor, soy yo su futura comida que buscan, sus zumbidos piden que muera, que yo muera, que me quede con las cuencas de los ojos vacías para que ellas puedan alojarse en mi concavidad ocular y depositar sus miles y miles de huevos. Ansían mis desechos, como si de un exquisito y lujoso banquete se tratase. Holometábolos, dípteros, no recuerdo cuando aprendí esas palabras pero creo que se asocian a éstas. Hay una en cada silencio de la celda, imposibles de alcanzar, imposibles de ver e imposibles de aniquilar, seres imposibles en general. Son las que más me anhelan, las que claramente me dan señales de que la única forma en la que no debo permanecer aquí, es con vida.

Las cucarachas, quizá lo menos asqueroso de ellas sea su nombre, y aún así, me da escalofríos decirlo e incluso escribirlo, así que no volveré a mencionarlo. Son moscas grandes y sin alas, bueno, o eso creía yo hasta llegar aquí. Paso noches en vela masacrando el mayor número de ellas posible, recuerdo una noche que ese número superó los sesenta, desde entonces hay muchas menos. No puedo dejar migas de pan al descubierto, ni nada que emane algún olor levemente fuerte, e incluso, ha habido ocasiones de tanta escasez que ellas mismas han servido como plato, y no, no dejé ni una miga de pata, para que no viniesen más.

Las ratas, la cúspide de los roedores, puedo oír que en algunas otras celdas ya se han hecho amigos de pequeños e inofensivos ratoncitos, pero aquí sólo han llegado ratas, ladronas y embusteras, portadoras de la peste, he sufrido noches de delirio, fiebre alta, sarpullidos y picores extremos por culpa de éstas, por culpa de hacerme amigo de la más vil y mezquina de todas ellas, de haber desperdiciado el último trozo de tórax de aquella descomunal cucaracha para dárselo de comer, caso error. Sucias omnívoras, burdas, ordinarias, groseras, desagradecidas y bastas, son aquellas que más contaminan mi inmunda estancia. En las películas suelen aparecer bonitas princesas y lindas mujeres que acompañan a su leal príncipe protagonista en sus fortunas y desdichas. Yo, desgraciadamente, me enamoré de una rata.

Las personas, hombres y mujeres, niños y niñas, jóvenes y ancianos, niños y adultos, adolescentes y desamparados, todos y cada uno de ellos son el peor excremento que la madre naturaleza haya podido evacuar. Es por ellos y su propia culpa que me han encerrado aquí, que permanezco aún, que no tenga intención de salir, que me traten de tal manera, que todo vaya tan mal y que esté sucio, desnutrido, congelado y con mucho miedo, yo no les he hecho nada, es más, nunca he hecho nada excesivamente malo más que escribir y publicar, pensar y opinar, juzgar y denunciar, simplemente eso, y he sido pagado de vuelta con una moneda que no me corresponde, que no se ajusta a aquello que merezco. No culpo al ser humano de ser como soy, sino de no dejarme ser totalmente libre de la manera que quiero ser, de ser señalado por cada movimiento que ejecute y achacado por toda palabra que escriba o salga de mi boca.

Son muerte, hambre, enfermedad y opresión las que resumen los anteriores cuatro párrafos respectivamente, y las palabras que también resumen lo que día a día vivo aquí.

Solía arañar las paredes, sin cesar, como un perro que busca un hueso entre la tierra, deseoso, anhelante, hasta quedarme sin uñas y con las manos ensangrentadas, con costras en la piel debajo de las uñas y sangre seca incluso en el eponiquio, los dedos negros y magullados, las manos con pulso acelerado y los brazos temblorosos, como si ambas extremidades hubiesen cobrado vida, y a decir verdad, no sé cómo puedo estar escribiendo esto con tan buena caligrafía. Ahora ya no suelo hacerlo, he encontrado una mejor forma de escribir humildes poemas en los ladrillos de la pared, usando una pequeña barra metálica, patas de araña y restos de comida sin olor, y ahora que lo he mencionado dos veces... una vez me comí una araña que sabía a maíz. Poemas de exilio, de socorro y ayuda, de angustia, de soledad, de vacío, de escombros, escoria, derribo, inquietud, desasosiego, alboroto, sangre, estirpe, extravío, desorientación, confusión, presidio, grafía, suciedad, impureza, obscenidad, bulimia, tinieblas, penumbra, pavor, turbación, semblante, faz, tumulto, antro, odio y amor. En ellos se observan los distintos colores de mi sangre, por las paredes, ya sea por el tipo de herida, la forma con la que se secó o el tiempo que lleva, toda una gama de colores comprendidos entre el rojo rubí hasta el negro hollín. También se refleja en los poemas mi evolución, desde que entré aquí, formal, con buenos modales, pulcro, silencioso, como si estuviese de visita en un museo en el que tú mismo eres la obra de arte que capta más la atención hasta el día de hoy, informal, desabrochado, pérfidos modales, lleno de suciedad hasta el alma, ruidoso, estresado, angustiado, como si llevase medio siglo observando un cuadro de museo que me horrorizó desde el primer segundo, con la mirada clavada, sin poder mirar nada más. En resumidas palabras, esa es metafóricamente mi vida y mis días en prisión.

Cada día, arropado por un trozo de cartón manchado de urina, despierto en el centro del suelo de mi celda, bueno, al menos los días que duermo, que no son muchos a decir verdad, con los ojos rojos, llenos de venas cual trepadoras ensangrentadas en el muro de mis ojos, los lagrimales tan resecos que he llegado a tener costras similares (tanto en tamaño como en color y apariencia) a las pasas, el pelo mugriento, los oídos taponados, mis labios resquebrajados y los huesos como glaciales. Los días pares toca ducharse, a manguera helada, todos en colectivo, desnudos y congelados. Intento no fijar la mirada en ningún otro preso, son inexistentes para mí, es por ello que también lo soy yo para ellos, siendo ésta la única manera de permanecer de una sola pieza aquí. Recuerdo que a un soplón que fue cazado, mientras los guardias se fueron de las duchas, le introdujeron una manguera metálica por el recto y otra por la boca, censurando lo que posteriormente ocurrió ya que no quise ser cómplice ni partícipe de ello, no más. También somos llevados al patio, donde prácticamente sólo hay trapicheo, tipos musculados y peleas, muchas peleas. Yo prefiero permanecer en mi celda, ya que afortunadamente, nos permiten esa opción, siendo esto lo único positivo que habré escrito en tantas líneas. Los días impares somos seleccionados siete de nosotros para limpiar todo el establecimiento durante 12 horas seguidas, con un simple y momentáneo descanso en el ecuador del trabajo. A mí de momento sólo me ha tocado una vez, y espero no tener que volver a hacerlo durante un largo periodo de tiempo. Diariamente revisan la celda de un preso aleatorio, la mía fue revisada ayer, ya que puede que mi estancia aquí acabe pronto; primero esparcieron vómito y arena para animales por las paredes en las que escribí mis poemas y me hicieron limpiarlo todo, mientras me pataleaban, insultaban y escupían, decían que yo era un psicópata, un mal nacido, que todo lo que yo estaba pasando era más comparable al Cielo que al Infierno acorde a lo que me merecía. Aún hoy huele a vómito mi celda. Si de verdad yo mereciese todo esto, no estaría escribiendo con tal hermosa y cuidada escritura, sino que estaría lamentándome, por todo lo sucedido, por lo que he hecho y no he hecho, por lo que he cometido y lo que no, pero no es este el caso, aún tengo esperanzas, esperanzas de volver a ver un rayo de sol, esperanzas de que esta sea la bala de cañón que destruya el muro que me impide volver a la libertad.

Hay dos elementos que aún no he mencionado, quizá porque he querido dejarlos para el final o bien porque se me habían olvidado, a su elección, y son el suelo y el techo. No los incluyo en el número de paredes, no son paredes, tienen vida, tienen un significado, pero a veces, siento como que ninguno de ellos existe, que se evaporan por culpa de mi ardiente necesidad de salir de aquí. A veces trato de no mirarlos, me elevo en alguna superficie alta para no estar en contacto con el suelo pero no demasiado para no alcanzar el techo. Son los que gobiernan, los que dirigen, los que marcan las pautas, delimitan el inicio y el fin, la superficie por la que la flor empieza a crecer en el exterior y el punto máximo hasta donde puede crecer, un principio y un final.

El suelo es diferente al resto, es liso y polvoroso, al andar sobre él descalzo, dejo la marca de la planta de mis pies, ¿o es quizás esa marca el trozo de polvo que al suelo le robo? Todo un rompecabezas, ¿se adhiere el polvo a la planta de mis pies o la planta del pie succiona la cantidad de polvo acorde a la silueta que deja al andar? Quizá otro día trate de averiguarlo. Cuando realizo mucho movimiento sobre el suelo, todo el polvo se levanta como si fuese una tormenta de arena, haciendo imposible la visión de mi celda durante ese instante, tal vez podría beneficiarme de ello. Como hemos dicho que el suelo simboliza el inicio, probablemente lo mejor sea que os cuente desde el principio, la razón por la cual estoy aquí. No recuerdo exactamente la fecha, ya que llevo bastante tiempo aquí, pero sé que era fin de semana y estaba tumbado en el sofá. Mi mujer y mi hijo habían salido, pero era tarde y aún no habían vuelto, por lo que realicé varias llamadas al móvil de mi mujer, no obtuve respuesta alguna, su móvil estaba apagado. Era un tiempo muy feliz para mí, hacía poco más de dos semanas que había publicado mi última novela, de la cual no voy a volver a nombrar el título, ya todos la conocen, y su éxito en ventas había sido descomunal, una gran millonada de ventas, todo el dinero que necesitaba para ser feliz hasta que muriese y poder heredarlo unas tres o cuatro descendencias mías estaba a la vuelta de la esquina. Mal día escogí para ver las noticias, mi novela era, como podéis deducir con este escrito, una novela de terror, misterio y asesinatos, muchos homicidios. Mi nombre estaba en toda la prensa e informativos, tanto en televisión como en la radio, pero pasé de un segundo a otro de ser un exitoso escritor a un fracasado criminal. No me preguntéis quién ni por qué, pues no lo sé, pero todos aquellos asesinatos que yo mismo cometí con mi pluma de escritura, fueron cometidos exactamente igual que en mis párrafos, pero con un cuchillo de carnicero y tinta roja en este caso. Para colmo, por si fuera poco, mi mujer e hijo habían sido secuestrados y se encontraban en paradero desconocido, tal y como les ocurre a la mujer e hijo del protagonista de mi obra. No hay poema que haya escrito en las paredes de la celda que describa cómo se quedó mi cara en ese momento. Poco tardaron la policía y una gran masa de prensa (rosa y de todos los colores) en derribar la puerta de mi casa, destrozar todo mi inmueble y, entre golpes e insultos, arrestarme por haber cometido todos esos crímenes, haber asesinado a mi esposa y mi hijo y haberme deshecho de sus cadáveres. Toda una locura, locura que se ha convertido en la incertidumbre que vivo aquí presente.

El techo también es diferente al resto, tiene tramas y líneas uniformes, no acumula nada de polvo, sino humedad, verdín y moho. Muchas veces me quedo tumbado mirando hacia arriba, proyectando mi mirada a todas esas líneas, para desvelar si forman un dibujo o mensaje o es sólo imaginación mía. Si permanezco mucho rato mirándolo fijamente sin pestañear, puedo observar que de manera lenta y paulatinamente, el techo empieza a bajar, a caer, a humillarse ante mi mirada, pero cuando vuelvo a pestañear, regresa a su altura de partida. Hasta ahora he llegado a permanecer casi dos horas sin pestañear y con el moho del techo rozando la punta de mi nariz, una experiencia estremecedora y de éxtasis, pero mis ojos no la agradecieron mucho. No puedo subir más allá del techo, y como mencioné antes, simboliza el final, mi final, el final de mi estancia, de esta historia, de este escrito y de su lectura, cuando salga de esta celda para ser juzgado, para que decreten que he cometido nada más y nada menos que doce asesinatos, además del de mi mujer e hijo, es decir, nueve barrotes más tres paredes y además el suelo y el techo. ¿Y qué soy yo entonces? Si potestad no tengo de poder exculparme, si no pertenezco a esta celda, sino que esta celda, pertenece a mí.

Yo soy la flor, que crece en el suelo de la celda y que delimita con el techo de ésta, mis raíces son mi vida pasada, mi testimonio, mi única coartada hacia la libertad, mis hojas son todo lo que he aprendido aquí y me ha ayudado a sobrevivir, y de mí depende que mis pétalos vuelvan a lucir coloridos o que se sequen y caigan. Creo no haberlo mencionado antes en las previas cuatro hojas, pero quizá si es usted un lector sabio y hábil, seguramente haya intuido que la cadena perpetua no es la condena que me han precisado, sino algo mucho peor, más directo y vigente, pero a la vez, más injusto para mí, mi ejecución, sacrificio, muerte... A decir verdad, y a un sólo día de margen de que se produzca, aún no sé cómo será, si con gas venenoso, en la silla eléctrica o siendo desmembrado, inagotables posibilidades de que mi historia ponga punto final en un capítulo que, a mi juicio, aún no es el último. Estoy muy lejos del epílogo, bastante lejos, por lo que debo luchar. Cuando me comunicaron lo de mi ejecución, no sabía qué decir, me sentía tan inofensivo, tan vulnerable al ver cómo terceras personas decidían sobre mi futuro, al igual que deben sentir los personajes de mis novelas cuando yo, el narrador, marco sus destinos a golpe de pluma. He intentando por todos los medios que no se produzca esa ejecución, he dicho la palabra 'inocente' en todos los idiomas posibles y aún así sigo sin ser escuchado, sin ser entendido y ni tan siquiera mirado, ninguna de mis grandes fortunas pueden cubrir una condena de muerte, dando a entender con esto, que el precio de una vida humana no puede ser calculado con el dinero, pues no hay cifra que lo alcance, pero que la muerte de una tiene el mismo valor que la ejecución de otra, ojo por ojo, diente por diente, novela por novela. Hoy no han venido en todo el día a mi celda, han decidido dejarme solo en mi último día de vida, para que prepare mi cuerpo y mentalice a mi alma sobre lo que me harán mañana. Aún no se han encontrado los supuestos cadáveres de mi mujer e hijo, por lo que quizá siguen merodeando vivos por ahí o secuestrados por algún sucio impostor.

Me vuelvo a dirigir hacia usted, lector, con toda la esperanza y tinta que me queda, para comunicarle mi más sincera gratitud y agradecimiento por haber llegado a este extremo de la lectura, por haberme dado esta oportunidad de reflectar mis ruinas, infamias, estragos y dolencias en sus ojos, y espero, francamente, que también en su conciencia. Soy yo el único que conoce mi novela, pues de mi imaginación, experiencia y cabeza vino, y sé muy bien cómo desentrañar todo este revuelo. También sé, a ciencia cierta, que mi amada y pequeño hijo siguen vivos, que están amordazados y que no les queda mucho, y que si usted, tras leer esto, no me salva, estará matándolos a ambos, incluso a mí. No pretendo, ni mucho menos, someterle todo el cargo de culpa y conciencia al leer esto, sólo es cuestión de encomendarle una misión, la misión de hacer justicia, de correr por los pasillos y escaleras de esta prisión y buscar la sala en la cual darán mi veredicto mortal y gritar, gritar muy alto, y usar estas pruebas que le estoy dejando, como la llave de mi albedrío, ya que quizá no de mí, pero estoy seguro que de unas manos limpias como las suyas, aceptarán leer estas páginas.

Anoche vinieron a mi celda unos señores, vestidos de superioridad y arrogancia, y me hablaron de mi final, de que ya no había vuelta atrás, me resumieron palabra a palabra todo lo ocurrido y el hecho por el que era condenado, me hicieron firmar papeles que al principio rehusé leer, pero comprendí que no tenía más remedio que hacerlo, me preguntaron infinidad de cosas, sobre mi vida, o al menos lo que yo antes llamaba vida, sobre mi familia, mis amigos, mi trabajo, mis novelas, mi salud, mis proyectos, etc... pero no se pararon en pensar ni meditar que cada palabra que me obligaban a decir era un punzante pinchazo más a mi ser.

Antes de ejecutarme, me preguntaron que cuáles serían mis últimas palabras, y yo, siendo sólo culpable de mis letras, y como escritor empedernido que soy, me expreso mejor de manera escrita, y sólo de esa manera podría convencer al mundo de que mi acusación es falsa, por lo que pedí no más de cinco hojas de papel y la tinta suficiente que cupiese en ellas.

2014

12 feb 2019

La hoja del tiempo

"¿Hola? ¿Dónde estoy? Vaya... esto está muy alto, y muy borroso...
Parece que no puedo moverme... espero no estar muerto" .

Y allí estaba, incrustada entre una quebradiza rama y un nido de pájaros vacío; una simple hoja un poco deteriorada la cual acababa de despertar de un sueño que ni ella misma recuerda.

La hoja pensaba y pensaba, pero no sabía qué hacía allí, y algo mucho peor; no sabía quién era. De pronto, le vinieron retazos de su pasado, en aquellos retazos vio a un hombre de estatura media, cabello rubio y en punta, vestimentas rojas y unas gafas que lo hacían fácil de reconocer. También recordó su nombre; Lye.

Después de todos los pensamientos que inundaron "la cabeza" de la hoja, unas extrañas (y extravagantes) gafas le aparecieron bien colocadas, suponiendo que aquel extraño hombre llamado Lye era la hoja, pero... ¿¡cómo había llegado allí!?

Unos minutos después, una ligera brisa hizo a la hoja caer del árbol lentamente. Mientras caía, observó que, increíblemente, las demás hojas del árbol, se hacían marrones y caían muy rápidamente, como si fueran de plomo.

La hoja aterrizó suavemente sobre la cabeza de un perro, más concretamente un Shar Pei, y escuchó una voz que decía: "Qué hambre tengo... qué malo es esto de que tu dueño esté durmiendo..." Efectivamente, eran los pensamientos de aquel vago perro. La hoja intentó hablar con él, pero lamentablemente no tenía voz, así que se puso a pensar una manera de comunicarse con aquel perro, y de pronto, el perro dio un fuerte ladrido y volvió a pensar: - ¿Quién está ahí? A lo que la hoja le contestó: - Soy yo, estoy en tu cabeza. El perro volvió a contestar: - ¿Eres mi cabeza? La hoja un poco molesta le dijo: - ¡Soy la hoja que está sobre tu cabeza, bola de pelo!, si quieres, puedes llamarme Lye. El perro totalmente confuso le dijo: - Está bien Lye, no sé exactamente lo que es un nombre pero los humanos suelen decirme Smash. Y bien, ¿cómo es que una hoja puede leer mis pensamientos? - Eso me gustaría saber, lo único que recuerdo de mí es que nunca antes fui una hoja, es más, me recuerdo como un humano, pero cuando me desperté ya estaba así, sin poder hablar ni tan siquiera moverme. - Entonces diría que eres... ¡UN ALMA! Pensó tan fuerte Smash que dudo que no le oyeran quienes pasaran por allí. - Un... ¿alma? Dijo Lye. - Sí, seguramente tu forma humana haya desaparecido y te has refugiado en lo que eres ahora; una hoja ¿Mi forma humana? - Sí, es decir, tu cuerpo, por lo que ahora eres solamente lo que recuerdas de ti. - Cada vez entiendo menos, bueno, ahora háblame un poco de ti, Smash. - Estoy esperando a que mi dueña despierte... parece que alguien le disparó en la cabeza y como le sale mucho líquido rojo por la cabeza no se despierta. Lye pensó no decirle al pobre perro que a su dueña la habían asesinado y le propuso ir a dar una vuelta ya que la hoja no podía moverse por sí sola.

Lye y Smash estuvieron caminando sin mediar palabra alguna, bueno, sin mediar pensamiento alguno por así decirlo. La situación de Smash le hacía dudar mucho a Lye; el pobre perro no sabía que su dueña había muerto, sin embargo, él tiene la fe de que despertará. Cuando llegaron a la carretera, Lye se percató de varias cosas; todas las tiendas habían cambiado, y algunas de ellas desaparecieron, pero lo más desconcertante era que Smash, ese bobo perro que sólo pensaba en comer, dormir y en la reencarnación de almas, ¡había desaparecido!

Lye cada vez entendía menos de lo que pasaba y se dedicó a esperar y pensar sola e ignorada a pie de la carretera a que algo sucediese o alguien la recogiera. De pronto, Lye oyó un gran ruido. Al parecer, un taxi había atropellado a alguien, pero con la gran multitud de personas que había, el humo y los coches, le era imposible para Lye ver quién era el atropellado. La gente parecía muy entristecida por lo que había ocurrido, pero uno de los hombres que había allí que parecía salir de la parte trasera del taxi, no parecía sentir ni la más mínima tristeza, es más, tenía una gran sonrisa de oreja a oreja más reluciente que el brillo del sol.

Ya había pasado más de veinte minutos cuando empezó a hacer viento y la hoja salió volando. Mientras permanecía en el aire, Lye meditó sobre lo que acababa de ocurrir: al caer del árbol, éste perdió todas sus hojas, y al ir hasta la carretera, algunas tiendas y Smash desaparecieron. Todos estos hechos le recordaron a alguien que conocía en su etapa de humano, un profesor que estudiaba las leyes del espacio-tiempo y la muerte.

Cuando dejó de soplar el viento, Lye aterrizó sobre una flor que estaba junto a una casa que parecía una oficina totalmente en ruinas y deteriorada. Algo que asombró a Lye fue que era por la tarde y ya casi se podía ver la puesta de sol. Lye se quedó mirando aquella casa cuando de repente escuchó una voz; "Qué envidia me dan aquellos que pueden moverse..." . Efectivamente, era aquella flor, un lirio blanco que envidiaba a los humanos y a los animales porque podían desplazarse. Lye le dijo: - No te preocupes, yo tampoco puedo moverme. - ¿Quién me habla? - Soy la hoja que está sobre ti, parece que podemos leernos nuestros pensamientos, por cierto, llámame Lye. - ¿Lye? ¿Llámame? Sea lo que sea, ¿quieres algo? En este momento me gustaría estar sola como siempre. - Oh, ya veo... pues sólo quería preguntarte algo antes de que me lleve el viento, ¿qué ocurrió en esta casa? - A esta casa solía venir mucha gente, pero un día salió ardiendo y uno de los que entraban no pudo salir y murió por el incendio. Después de que el lirio le contara la historia de aquella casa a la que iba mucha gente, el viento volvió a soplar sin darles tiempo a poder despedirse.

Esta vez volvió a ser de día y Lye acabó en un parque infantil. Había muchos niños jugando pero uno de ellos estaba sentado solo leyendo un libro de ciencias. El niño se acercó lentamente a Lye y se quedó mirándolo. Lye sintió algo muy profundo al ver a ese chico y volvió a recordar algo que dijo aquel profesor: "Las leyes del espacio-tiempo no se aplican a los muertos, pero éstos, al ser lo que son, al no existir, no pueden explicarnos lo que sienten". A todo esto Lye pensó; - Eso significa que... El chico interrumpió los pensamientos de Lye y la cogió porque le llamaba la atención una hoja con gafas. El chico dijo: - Que hoja más extraña. Lye le contestó: - Eh, de rara nada. El chico se quedó pálido por lo que acababa de oír e intentó contestar en voz alta: - Aunque seas rara tus gafas son muy bonitas y extravagantes. Lye le dijo: - Yo también pienso que son geniales mis gafas, pero como soy una hoja, creo que lo mejor será que te las quedes tú. El chico no entendía por qué estaba hablando con una hoja pero aceptó el regalo de Lye y se puso sus gafas. Lye le dijo: - No hace falta que hables, con pensar basta, chico. Por cierto, ¿podrías hacerme un favor? A partir de este momento, el chico empezó a pensar; - ¿De qué se trata? - Me gustaría que me llevases a un árbol que hay a unas pocas manzanas de aquí. El chico agarró fuertemente la hoja y se dirigió al árbol.

En el camino, ninguno de los dos mediaron apenas palabra alguna. Cuando estaban llegando al árbol, Lye se fijó en algo totalmente asombroso e increíble: el chico empezó a crecer hasta ser igual que aquel tipo de rojo que pensó Lye, es decir, él mismo, por lo que aquel chico del parque... ¡era él mismo cuando era pequeño! Tal y como explicó el profesor de los recuerdos de Lye; "Cuando se está muerto, no existe ni el espacio ni el tiempo, por lo que se distorsiona la realidad."

Lye intentó comunicarse con el Lye humano pero éste no le hacía caso. Al segundo de llegar al árbol, apareció aquel tipo que se alegraba del accidente y le dijo: -Ha llegado tu hora Lye, eres el último que queda y no permitiré que escapes, un sicario de tanto calibre como yo no puede desaprovechar esta oportunidad. - Adelante, mátame, disparaste a mi madre, incendiaste la oficina de mi padre e incluso hiciste que atropellaran a mi mejor amigo, Smash, pero esta vez no te librarás de la cárcel, con tanta gente en la calle será imposible que no te detengan. El sicario, llamado Lacheln, disparó a Lye, quien se desplomó en el suelo sin soltar la hoja, que justo en ese momento, también perdió el conocimiento. Lacheln provocó el pánico entre los que habían allí, pero fue detenido rápidamente por dos guardias que andaban por aquella zona. Después de todo este revuelvo, cuando ya se habían llevado el cuerpo de Lye, una golondrina cogió la hoja y la incrustó entre su nido y una rama.

Segundos después, un alma despertó en la hoja y dijo:

"¿Hola? ¿Dónde estoy? Vaya... esto está muy alto, y muy borroso...
Parece que no puedo moverme... espero no estar muerto".

2011

5 feb 2019

Muerte impaciente

Un día cualquiera, un afilador caminaba por un pueblo casi inhabitado que jamás había pisado antes cuando una vecina del último bloque de la calle más larga y vacía del pueblo lo llamó gritando para que se enterase. Aquella señora se llamaba María, la cual le dio tres cuchillos de mango negro con las iniciales “J.A.” grabadas en ellos para que los afilara. Cuando finalizó, ésta le dijo que se dirigía a su casa para buscar el dinero, diez euros para ser exactos.

La mujer volvió y le dijo que no tenía su dinero porque se lo había llevado todo su esposo Juan Antonio. El afilador se negó a volver en otro momento y decidió esperar a que su esposo volviese. Ella aceptó tal decisión y asintió tristemente con su cabeza. Mientras lo esperaban, el afilador le contó a María que ya le había ocurrido algo parecido antes con otras vecinas.

Ya eran las dos de la madrugada y Juan Antonio no volvía, y como no podía esperar más le pidió que lo llevara hasta él. Acto seguido, María lo acuchilló con los tres cuchillos que anteriormente había afilado y le dijo que en la muerte a su esposo encontraría. María salió corriendo y llorando hacia su casa.

2010

26 ene 2019

101 monedas

Lluviosa y oscura noche que ni reflejada por La Luna era, un misterioso hombre encapuchado estaba en la orilla de la playa mirando hacia el horizonte. El misterioso encapuchado sacó una oscura y extraña caja que hacía ruido al agitarla y, acto seguido, la arrojó al mar cuidadosamente.

Aproximadamente un año después de estos sucesos, la caja llegó a la orilla del otro lado del mar. Una anciana que paseaba por allí se percató y fue a recogerla, llevándola a su humilde casa a pie de playa. Tras unas horas intentando romper o abrir la caja, se dio cuenta de que era técnicamente imposible, por lo que fue a pedir ayuda a alguien. Cuando iba por la calle, la pobre anciana vio a un niño que estaba a punto de ser atropellado por un coche y lo apartó de la carretera. Al instante de ayudar al niño, la caja expulsó una moneda de gran valor; esto hizo a la anciana recordar una leyenda que le contaron de pequeña sobre la caja de la buena fe que regalaba monedas a aquellos que cometían actos de buena bondad.

La anciana decidió continuar haciendo buenos actos para reunir suficiente dinero para salir de la pobreza. Justo tres meses después, cuando la anciana estaba dispuesta a comprar una vivienda digna con las 101 monedas que había reunido, alguien llamó a la puerta; era el hombre encapuchado que arrojó la caja. Éste, atizó fuertemente a la pobre anciana y la dejó inconsciente en el suelo, luego, agarró la caja y las monedas y se fue dando un fuerte portazo.

El hombre era muy rico, pero estaba completamente solo y tenía tanta maldad interior y poca bondad que le impedía realizar buenas actos de corazón, por lo que él no podía hacer salir nada de la caja. Asimismo, esa misma noche volvió a llover y el hombre arrojó de nuevo la caja de la buena fe con la esperanza de volver a aprovecharse de otra pobre alma

2010

31 oct 2018

1999

En 1999 todo cambió. Pasé de ser el niño más fotografiado del mundo a ser simplemente el hermano mayor. Sí, nada más comenzar el año, la cigüeña vino volando con vuelo apresurado para dejarnos su mayor regalo. Recuerdo que fui al hospital a recoger a mi madre el día que le dieron el alta, y nos fuimos a casa, los cuatro. ¡Cuatro!

El año anterior mi madre lo pasó prácticamente embarazada, ya que dio a luz en enero de este año, pero apenas recuerdo su barriga hinchada, pero estoy seguro de que le hice millones de preguntas al respecto. Creo que no fui el único que sufría de náuseas reiteradas. No sé si fue el nacimiento de mi hermana o mis supuestos celos hacia ella por la falta de atención, pero por lo visto, comencé a comportarme de manera inapropiada en el colegio. Es más, al parecer la profesora tuvo que llamar a mi casa en numerosas ocasiones para advertir sobre mi comportamiento. Dejémoslo ahí, eran rachas. Es más, por lo visto también empecé a comportarme como un grano en el culo en casa. Siempre que veía que le prestaban atención a mi hermana, yo pedía cosas, sobre todo un yogur de la nevera o que me pusiesen una película en el VHS, con la atención de ocupar el foco de atención durante un breve periodo de tiempo. Todo en vano, el pequeño bebé siempre estaba en el spotlight. Un día, por lo visto, estábamos los tres en la cama, y mi madre tuvo que ir al cuarto de baño un segundo para coger algo. Cuando volvió, la niña estaba en el suelo llorando. Lo prometo, se tiró ella sola, yo no tuve nada que ver en ese accidente. Es más, seguro que lo hizo queriendo para echarme todas las culpas. Malvada. Mi madre no trabajaba por entonces, se dedicaba íntegramente al cuidado de sus hijos. Si ya cuidar de uno podía resultarle tedioso (a pesar de que yo era un angelito), ¿cuidar de dos? Puff... no creo que fuese una tarea fácil.

Recuerdo que uno de mis juguetes favoritos por aquel entonces era una figura de Buzz Lightyear que me regalaron, no sé exactamente cuándo. También me regalaron al Sheriff Woody, pero ese no me gustaba tanto, no emitía tantos sonidos como el primero. Comía en casa de mi abuela muchas veces, y era ella quien me llevaba al colegio, para no tener que sacar a mi hermana de la cama. Lo bueno es que al ser ella quien me recogía al salir, solía llevarme al kiosko a comprar chuches y gusanitos. Ese mismo año murió mi bisabuelo, Perla, el 19 de marzo. Me caía bien, y por lo visto me quería mucho. Pero sufría de alzheimer, y me daba pellizcos, y le decía a la gente que olía mal. Solía comer arroz con tomate con él. Tengo fotos con él, quedarán para el recuerdo. Solía decir que estaba orgulloso de su bisnieto. También me quería mucho mi bisabuela, e iba prácticamente todas las tardes a su casa a jugar en el patio... solo, o con algún gato que tuviese. Con mi imaginación era suficiente. No tenía muchos amigos (ninguno) aún, pero por lo visto solía ir a casa de una niña llamada Luisa, vivía en el piso de abajo. Aunque volvía enseguida. No me caía bien. Cerraba su cuarto cada vez que yo entraba en su casa. Y no me dejaba tocar nada. En realidad no era mi amiga, pero a veces... me aburría. Solía ir mucho a Sancti Petri, a comer y a jugar, a veces con los amigos de San Fernando, otras con una mujer llamada Mari y su hija. Me gustaba Sancti Petri por mi fascinación por los barcos antiguos. Había un desguace de barcos en la parte trasera de uno de los bares y me encantaba jugar allí, aunque este lugar cobró más protagonismo algo más tarde en mi vida. Ya os lo contaré cuando llegue el momento.

Para terminar solo quiero decir que en las navidades de ese mismo año, si mis cálculos no fallan, conocí a la que sería mi fiel y más adorada amiga hasta el día de hoy... mi querida Playstation.

21 oct 2018

11 oct 2018

La filosofía del 3 en raya

¿Nunca os habéis parado a pensar en lo semejantes que llegan a ser el juego del 3 en raya y la vida en sí? Os pongo en situación. Todos sabemos ya cómo funciona el 3 en raya, ¿no? El objetivo es conseguir una línea de 3 fichas ya sea perpendicular, horizontal o diagonal. ¿Qué ocurre si tanto tú como tu oponente realizan los mismos movimientos, ocupando las mismas casillas y frenando las líneas de tu adversario, olvidando por completo el objetivo de ganar? Que el juego se atasca y llegáis a un "Dead end". Nadie pierde, nadie gana. Solo en el momento en el que decides perturbar la armonía correlativa de movimientos paralelos e irrumpir el bucle infinito, te darás cuenta de que en el 3 en raya hay forma de ganar y que el juego puede seguir adelante.

Ah, sí, estáis esperando a que aplique esta reflexión a la vida real y cotidiana, pues va a ser que no. Por eso lo he llamado filosofía, para que cada uno reflexione y lo aplique a lo que considere oportuno. Coloco ficha.

10 oct 2018

Soy un idealista

Me gusta idear, ser el papel de cada receta, codearme con artistas, gente grande, y decirles lo que tienen que hacer. Lo mío no es actuar, es hacer que actúen. Ser la causa de cada consecuencia.

7 feb 2018

Frenético, intenso y social. Tiene carisma, lo sabe y le encanta. Usa sus dotes sensuales para llamar sutilmente la atención y lo consigue. Sabe penetrarte con la mirada y al mismo tiempo, sabe hacerte sentir que lo posees. Mas no es cierto, pues es un alma libre que domina su fuerza y solo te hará creer que llevas el control.

28 dic 2017

2017: ¿Otra vez la misma ñoñería de todos los años?

Pues no, este año ya no toca. Bueno, por lo menos aquí. Quizá encontréis algo nuevo en mi cuenta de Instagram (zuhmalheur). Y sí, es otra ñoñería, pero una vez al año no hace daño. Toma pareado que me he marcado.

21 sept 2017

18 sept 2017

18 / 9 / 17

Las olas del mar parecían no moverse hoy,
preludiaban la calma tras la tormenta.

2 may 2017

El porno idealiza el sexo de la misma manera que las películas románticas el amor.

25 abr 2017

11 abr 2017

9 abr 2017

La vida es dura, pero merece la pena

Todos los días sucede algo que no me agrada, cometo errores nuevos, tropiezo con viejas piedras, digo cosas de las que me arrepiento al instante, palabras que no debería haber dicho, o peor, olvido decir otras que quizá eran más importantes. Llega un momento en el que las marcas de la pared para medir tu altura dejan de subir. Y nos damos cuenta de que el verdadero crecimiento va por dentro, sin límites, sin barreras. La libertad de poder aprender algo nuevo en todo momento, es lo que nos hace grandes.

El día a día es una continua caída detrás de otra, pero mientras siga habiendo un suelo para poder levantarnos, seguiremos sintiéndonos vivos.

5 mar 2017

La vida del artista es dura. Depresión entre depresión. De ahí sale la inspiración.

17 feb 2017

La mayoría de la gente vive dentro de una jaula construida con sus propias expectativas. Así se sienten seguros. El mundo es un lugar aterrador lleno de gloria, maravillas y peligros. Volar no está hecho para todo el mundo. 

Lengua de Dragón

12 feb 2017

Una de las pocas cosas que tenía claro de pequeño era que cada día quería ser una pizca más inteligente que el anterior. Pero a la vez un poco más tonto al darme cuenta de la inmensidad del universo y de lo diminuto que era comparado con él. Cada día aprendía algo nuevo y a su vez que siempre había algo nuevo por aprender.

31 ene 2017

Mamá Ladilla - Analfabestia


Tengo un móvil de última generación, 
y tengo una agenda electrónica 
y una impresora antiarrugas, 
y un reproductor de mp3 que hace masajes en los pies 
y me recuerda el cumpleaños de mi prima, 
y un cacharro de cocina que canta La Traviata 
y se pone a cuatro patas, y me dice "hazme tuyo, por favor". 

Pero soy analfabestia, soy analfabestia... 
Pero soy analfabestia, soy analfabestia... 

Tengo un mando a distancia 
que gobierna mi tele enorme 
con botones de muchos colorines 
que sirven para ver lo que está haciendo 
mi vecina de las tetas gordas 
con fondo musical de Frank Sinatra, 
o si no para admirar alguna cosa 
de los miles de canales de basura 
que me dan por el zurulo digital. 

Pero soy analfabestia, soy analfabestia... 
Pero soy analfabestia, soy analfabestia... 
Anal, anal, anal, anal, anal-fa-bestia, 
bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 
Anal, anal, anal, anal, anal-fa-bestia, 
bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 
Le has echao alfalfa a un macho alfa 
analfabestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 
Le has echao alfalfa a un macho alfa 

analfabestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 

Tengo un módem gigante 
para mí y para todos mis vecinos 
y una conexión ADSL con un cable como una tubería. 
Y un chip en los cojones que conoce mi silbido 
y me pone palote cuando quiero, 
y un robot que me trae el desayuno a la cama 
y me arropa y no me vuelve a molestar 
hasta la hora de comer 

Pero soy analfabestia, soy analfabestia... 
Pero soy analfabestia, soy analfabestia... 
Anal, anal, anal, anal, anal-fa-bestia, 
bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 
Anal, anal, anal, anal, anal-fa-bestia, 
bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 
Le has echao alfalfa a un macho alfa 
analfabestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 
Le has echao alfalfa a un macho alfa 
analfabestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, 
bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, 
bestia, bestia, bestia, bestia, bestia, bestia. 

Anal, anal, anal. 
Anal, anal, anal. 
Anal, anal, anal. 
Anal, anal, anal...

25 ene 2017

Y el malo soy yo

Tras años de vísceras emocionales, nuestras costillas rotas por el peso del mundo. Tras días de eterno retorno a la tortura consuetudinaria, nuestros ojos anegados por el brío del mar. Tras horas de granítico estatismo, como flores cortadas por la luz del sol. Tras una vida entera dedicada al dolor.

¿Aún te atreves a decir que el antagonista soy yo por no invocar el perdón? ¿Culpable de no ser yo quien recoja los platos del suelo? Con sumo aire fresco puedo gritar, que no era mía la sangre derramada de aquel verano. Como pájaros en la mira vamos cayendo uno a uno. Qué es la familia más que la sangre de una sonrisa falsa.

Ella me preguntó que cuándo tenía pensado acabar esta batalla, mi respuesta fue que en ningún momento la había empezado.

8 ene 2017

Sevilla

¡Cuantiosas veces he ido a Sevilla!
¡Cuán vivos recuerdos!

Si bien cada vez que fui, hipertermia sufrí
Sus miles de colores a flor de piel viví

Recuerdo que de chiquillo por sus calles pasé
Pero por alguna razón, mi cabeza se para ahí

Incursiones
Ordinario solitario
Tropel de intelectuales
Lecturas postizas

¡Ahora caigo! Si de La Giralda al suelo yo caí

7 ene 2017

The Doors - Touch Me


Yeah!
Come on, come on, come on, come on
Now touch me, baby
Can't you see that I am not afraid?
What was that promise that you made?
Why won't you tell me what she said?
What was that promise that you made?

Now, I'm gonna love you
'Till the heavens stop the rain
I'm gonna love you
'Till the stars fall from the sky
For you and I

Come on, come on, come on, come on
Now touch me, baby
Can't you see that I am not afraid?
What was that promise that you made?
Why won't you tell me what she said?
What was that promise that you made?

I'm gonna love you
'Till the heaven stop the rain
I'm gonna love you
'Till the stars fall from the sky
For you and I
I'm gonna love you
'Till the heavens stop the rain
I'm gonna love you
'Till the stars fall from the sky
For you and I

3 ene 2017

Gente que debería tener prohibida la entrada al cine

Antes de empezar, me gustaría comentar que esta entrada carece de odio hacia ningún determinado sector o estrato social, más bien, puede servir como plantilla u objeto de estudio que permita hacer avanzar a la sociedad y construir así un mundo mejor.

Vayamos al grano. A pesar de que deteste estar horas y horas en la misma posición mirando un punto fijo y enfocando toda mi atención a un limitado espacio... me gusta el cine. Sí, me gusta el cine, disfruto yendo al cine y se me pone la piel de punta y los vellos de gallina cuando presencio una verdadera obra maestra ante mis ojos. Pero claro, ¿es siempre el cine un templo de gozo y disfrute o un maná de sabiduría? La respuesta es no. 

Dentro de los numerosos factores que pueden impedir el deleite completo de una pieza cinematográfica o convertir esta en un hórrido infierno, están aquellas personas que, por las numerosas razones que voy a listar a continuación, deberían tener prohibida la entrada a cualquier cine, teatro o cualquier lugar donde haya que prestar un mínimo de atención a lo que es expuesto y/o proyectado (y ya de paso, si les denegaran el derecho al voto a algunos, quizá este país empiece a funcionar democráticamente de una vez por todas):

- Niños 

Empezamos fuerte. No, no me refiero a todos los niños y niñas en general, sino a aquellos que no han sido educados por sus padres para actuar y comportarse correctamente en los cines. ¡Niño, para dar por culo lo das en tu casa, que he pagado mi entrada y quiero ver la película! También incluyo a aquellos que no cumplen las recomendaciones de edad. Sé que es una recomendación pero pongámonos serios, si entran en películas las cuales no entenderán ni los créditos, ¿para que van al cine? Padres del mundo, eduquen a sus niños, y si no saben, comprad una tortuga, que eso de dejar descendencias por el mundo está muy anticuado.

- Señoras que gritan

Este es de mis favoritos, aunque en este caso sería más bien una mención "deshonorable". Si bien gritan en cada susto que aparece en una película de terror (y con gritar me refiero a gritar, no os vayáis a creer que me quejo por quejarme), también suspiran en los dramas y se sobrecogen en las escenas de suspense e intriga. Que tampoco está mal, al cine se va a disfrutar y a sentir diversas emociones, pero por favor, señora, que esto no es una telenovela mexicana.

- Parejas que comentan la película

Esto tiene fácil arreglo; os calláis vuestra p*** bocaza y comentáis la película una vez estéis en vuestra casa. Muy simple, ¿verdad? Y si estáis taaaaaaan enamorados, vuestro sitio no es el cine, es en el asiento trasero del coche en el descampado más oscuro del barrio.

- Gente que come en el cine

No me voy a preocupar en decir nada sobre estos porque sé que arderán eternamente en el infierno. Se lo tienen merecido. Y ojo, también incluyo las palomitas.

- Los que llegan tarde y hacen ruido buscando su asiento

¿Por qué no? Siempre es buena idea encender el fogonazo de linterna del iPhone en mitad del cine para cegar a todos los que llevan ya cinco, diez, veinte o incluso cuarenta minutos viendo la peli (basado en hechos reales). Y todo para dejar en evidencia que cuando enseñaron a contar en el colegio faltaron a clase. 

- Los limpiadores que meten prisa antes de que termine la escena después de los créditos

¡He pagado la entrada para ver la película completa! ¡Así que no me levantaré hasta que vea el nombre de todos los maquilladores y productores! ¡Hasta el del apuntador si hace falta! 

Seguramente me deje algunos, total, siempre habrá alguien en cada esquina, al acecho, esperando a que entres al cine para poder arruinarte la película.  Desde aquí les digo... ¡QUE OS JODAN!

2 ene 2017

Lo que llamamos talento es solo esa parte de nosotros que otros no pueden ver.

Karma Akabane

28 dic 2016

2016: Otra vuelta alrededor del sol

Aún no me creo que hayan pasado 31622400 segundos ya desde la última vez, tampoco me creo que solo tenga cuatro días para remediar este año que ya se acaba. Pero, ¿sabéis qué? Que me da pereza, y tengo mucho sueño. Este año seré más escueto, y eso no significa que esté menos agradecido con las personas que voy a mencionar aquí, todo lo contrario, diría que ahora aprecio más a aquellos que tengo cerca más que nunca, así que por eso mismo no necesito extenderme demasiado para demostrar lo valiosa que es nuestra unión.

Es necesario decir también, o más bien, agradecer, el hecho de que aún siga vivo, no porque me haya convertido de pronto es un ser que derroche optimismo o un ser agradecido con la vida, sino porque he tenido a la muerte rozándome la punta de la nariz en más de una ocasión y con el año tan lúcido en defunciones que llevamos, mejor que no diga nada más. Así que... ahí va, mi regalo de cumpleaños:

Sushi: ¡Por favor! ¿¡Cómo podría haber sobrevivido yo a este año sin mi amado sushi!? ¿¡Estamos locos o qué!? Siempre habrá un huequito en mi corazón, y en mi estómago, para otro sushi más.


Boli y Antonia: Los pongo juntos solamente porque me gusta mucho la foto, no por otra cosa. Bueno... sí, lo confieso, solamente porque han sido mis dos seres vivos favoritos durante este año, pero nada más, ¿eh? No se vayan a pensar que los quiero como la trucha al sushi (uy, creo que así no era, creo que estoy un poco obsesionado con las truchas, ¿no?). Bueno, la verdad es que sí, pero ya está, que como siga no paro. ¡Ah! ¡Y de Antonio tampoco me olvido, ni de sus orejas, por supuesto!


Alfonso: ¡Uy, que he puesto una foto de mi profe favorito! ¡Pues que se joa, que ya no me da clases y no puede hacerme ni suspenderme nada! Desafortunadamente, ya que daría lo que fuese por volver a sentarme en un pupitre frente a él. Pero estoy contento, ya que de todas las cosas que me enseñó, yo me he quedado con lo más valioso; su amistad.


Eu: Con todas las veces que nos hemos visto este año, sería pecado no ponerte aquí. Seguro que si te lo digo en latín, te gustará más: Amicitiae nostrae memoriam spero sempiternam fore. Aún tenemos pendiente la apertura del fuckroof, no lo olvides. 


Guyz: No os imagináis la alegría que me dio encontrar por fin una foto en la que salgamos todos. O casi todos, que también quiero mucho a vuestros novios y a la parejita country Joe & Kerry. Alegría pero a la vez tristeza ya que este año fue mi último como universitario y el último que pudimos disfrutar de nuestros ratos en la cafetería, en clase con nuestras chupifilologochorradas y de nuestras quedadas al estilo reencuentro de Gran Hermano en las que básicamente seguimos hablando de pedanteríos filológicos. Chicos, conservemos estos lazos que nos unen, va para todos. 



Stella: Tú y yo rompiendo los muros que nos ponga la vida hasta el infinito y más allá, obvio. Y recuerda... It wasn't me.



David: Siempre es genial volver a encontrarte con tu mejor amigo de la infancia, ¿verdad? Ya sea por cable link, wi-fi, tostándonos en la playa o provocando accidentes en los coches de choque, ¿o no?



Juana: ¡Hey! She is definitely my very favourite pupil I ever had. And there she is, hanging on and striving for improving her English skills. Venga, y un poquito de español, para no perder las costumbres de nuestros paseos. A seguir esforzándose y dándole duro al idioma, que el éxito nunca nace de la nada.



Dennis y Jacke: Esto es más bien un comunicado a aquellas personas por las que he tenido que recorrer kilómetros y kilómetros. Siempre habrá una ligera brisa que conecte el mediterráneo con el atlántico, y ahí estaremos nosotros para dejarnos llevar por el viento.



Mis alumnos del TRESS: Lo sé, no me gustan los niños, pero de vez en cuando se les echa un poquitín de menos. ¡Y oye, que seguro que ellos a mí también!




Ojos azules: Este minino se enamoró de mí una mañana que nos quedamos solos al sol. Parecía fascinado por ver a un ser de ojos verdes tan peludo y barbudo. A decir verdad, fue imposible no enamorarse de los felinos con los que conviví en la felicidad. Y a los que ya no están con nosotros, tanto gatitos como erizos, siempre estarán correteando y rodando ovillos de lana en nuestros corazones.


Los dos patitos: Sí, es un chiste fácil para daros una pista de los años que cumplo, pero realmente va dedicado a los momentos de relax en la piscina, muy necesarios. Apuntarme a ella entraría dentro del top de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.



Y no, no voy a extenderme más, seres errantes, que no veas cómo huele a tomate aquí, cari. Pasad buen año venidero. Ea, hasta otra.

23 dic 2016

7 dic 2016

Zúhcabulario variado

1 - Ametiterum: Amnesia temporal tras haber abierto la nevera y comprobar que no te apetece nada de lo que hay en ella. Esta amnesia nos obliga a volver a abrirla.

2 - Odimorium: Amor y odio simultáneos hacia una persona. Ambos deben manifestarse a la vez para originar este sentimiento híbrido.

3 - Irrimale: Frustración al ver a alguien hacer algo de manera incorrecta cuando el sujeto que lo padece sabe a ciencia cierta que podría hacerlo mejor.

4 - Indiffirentia: Vulgarmente conocido como medaigualismo, es la nula capacidad de decisión ante fenómenos o circunstancias en las que hay que dar preferencia o descartar algún elemento sobre otros.

5 - Manevácuo: Punto fijo el cual observamos durante un prolongado periodo de tiempo por la mañana antes de poner un pie en el suelo.

6 - Deus ex futurum: Creencia firme que sostiene que todo cambiará y se solucionará en algún punto del futuro.

7 - Pherlax: Sensación de que una persona que no te conoce está pensando en ti y viceversa. Esta conexión se debe al hecho de que ambos sienten empatía el uno por el otro al pensar que están viviendo vidas paralelas.

8 - Aeclimar: Aclimatación del cuerpo al pensar en una situación de frío extremo o calor sofocante.

9 - Revitear: Percepción circular de las cosas que rodean a uno y los eventos que transcurren. Esto conlleva a la suposición de que todo está sometido al eterno retorno y que todos los sucesos ya han ocurrido en algún otro momento del pasado.

10 - Parausa: Dejar de vivir algo que pensaste que duraría para siempre.

11 - Rumissus: Saber que volverás a hacer algo que prometiste nunca volver a repetir.

12 - Obilege: Pequeña parálisis del cuerpo entre las fases de sueño y de lectura. Puede llamarse también lectura inconsciente.

13 - Minaxius: Deseo de que La Tierra sea invadida por seres de otro mundo.

6 dic 2016

30 nov 2016

Zúhcabulario LXII

Memeroteca: Archivo que dispone de una colección de memes y todo tipo de imágenes humorísticas.

16 nov 2016

Tiga - Far From Home


Hard not to be so hard on myself
I'm trying to learn to keep my mind in check
I listen to my friends
When they say
"It's destiny
It's meant to be this way"
I found that they're right
And now I see
That all this time
And I had the key

So now I'm on a roll
I got nothing but luck
With a spring in my step
As I strut down the block
I see the boys stare
And I hear them talk

As far as I go
As far as I know
I've always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

My heart takes a hit
And then my heart hits back
And each day I find
Comfort in the fact
I listen to my friends
When they say
"Man just relax, 'cause it's all a game"
I found they're right
And now I see
I'm gonna have my fun
And what will be will be
Now I'm walking up the street
Whistling this
Everything's in place
'Cause I can't miss
I smile at my girls
And blow 'em a kiss

As far as I go
As far as I know
I always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

As far as I go
As far as I know
I always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

Far from home

Far from home

Far from home

My heart takes a hit
And then my heart hits back
And each day I find
Comfort in the fact
I listen to my friends
When they say
"Man just relax, 'cause it's all a game"
I found they're right
And now I see
I'm gonna have my fun
And what will be will be
Now I'm walking up the street
Whistling this
Everything's in place
'Cause I can't miss
I smile at my girls
And blow 'em a kiss

As far as I go
As far as I know
I've always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

As far as I go
As far as I know
I've always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

As far as I go
As far as I know
I've always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

As far as I go
As far as I know
I've always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

As far as I go
As far as I know
I've always got
A place called home
I cross all the seas
It's fine by me
'Cause I'll never be
Far from home

15 nov 2016

6 nov 2016

Zúhcabulario LX

Fuck roof: Espacio cultural destinado al uso ilícito de actividades lujuriosas y al libertinaje.

21 sept 2016

Encuesta “Días”

Sí, el lunes gana por goleada, dejando en la cola a los aclamados (o eso dicen) viernes, sábado y domingo. O tengo lectores muy aburridos o el mundo se ha vuelto aburridamente loco.

Resumen total

Lunes 42%
Viernes 28%
Sábado 12%
Jueves 9%
Domingo 7%
Martes 2%
Miércoles 0%

10 sept 2016

Zúhcabulario LIX

Hipo tántrico: Movimiento convulsivo del diafragma que conlleva una paradójica exhalación de aire hacia dentro.

29 ago 2016

Si cuando nos morimos nos convertimos en polvo, ¿cuántos muertos hay bajo mi sofá?

Lluvia Pérez

25 ago 2016

Naces, te das cuenta de lo gilipollas que es la gente, ves cómo se reproducen y mueres.
Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra.
Solo algunas de estas cosas están prohibidas en nuestro país.

Bertolt Brecht

19 ago 2016

Lista de cosas que he cumplido durante mi carrera universitaria

• Lo primero, meterme en una carrera de letras en un país como este. ✓

• Faltar a mi primer día como universitario y a la presentación por pereza. ✓

• Estudiar algo sin mirar la escasez de futuras oportunidades laborales. ✓

• Incluir los conceptos de "Chupifilólogo" y "Chupifilología" en la terminología de la UCA. ✓

• No haber sido un Chupifilólogo. ✓

• Hacerme amigo del grupo de apestados de la clase. ✓

• Enseñarle a un compañero a hacer mi firma en caso de mi ausencia reiterada. ✓

• Apreciar la belleza del alemán. ✓

• Aprender cosas que ya sabía desde pequeño. ✓

• Perder un bus de noche y esperar una hora en la estación al lado de un borracho cantando. ✓

• Perderme buscando un aula. ✓

• Buscar un pato amarillo por toda la facultad. ✓

• Entrar borracho a clase. ✓

• Echar un combate Pokémon en mitad de una clase. ✓

• Hacer que un profesor saliese corriendo detrás de mí por salir quince minutos antes. ✓

• Sacar un 10 en un examen y tener un 7 de media en la final por no dar el coñazo en clase. ✓

• Quedarme dormido el día del examen, llegar tarde, poner una excusa dramática, y aprobar. ✓

• Volver a quedarme dormido otro día de examen y repetir la misma estrategia. ✓

• Quedarme dormido, en general. ✓

• Enviar un email violento a un profesor y alimentar su odio durante el resto de la carrera. ✓

• Hacer cosas que jamás contaré a nadie. ✓

• Crear un nuevo tiempo verbal llamado "Wheel". ✓

• Rodar una serie de vídeos despojándome de mi inexistente sentido del ridículo. ✓

• Tirarme al suelo de la biblioteca de manera dramática mientras todos me miraban. ✓

• Olvidar cómo cerrar el grifo del agua e inundar la cafetería por ello. ✓

• Hacer la gaviota por toda la facultad. ✓

• Dibujar la Pokédex entera en clase. ✓

• Asustar y traumar a las Erasmus orientales. ✓

• Reducir la productividad de mi compañero a cero por exceso de risas y dramatismos. ✓

• Actuar de Virgen María embarazada para toda mi clase. ✓

• Ser odiado, repudiado, marginado y bloqueado de Facebook en numerosas ocasiones. ✓

• Pagar 24 euros de matrícula en toda la carrera. ✓

• Pasar limpio año tras año. ✓

• Inventar y realizar un baile distinto por asignatura. ✓

• Gritar "GALLETA" a los cuatro vientos. ✓

• Comer cosas suculentas en mitad de la clase y gritar "diokeweno". ✓

• Caerme en mitad de las escaleras sin que nadie me viese. ✓

• Ganarme el aplauso sincero de la clase tras una exposición. ✓

• Hacerme amigo del profesor más maravilloso de toda la facultad. ✓

• Desarrollar una xenofobia, misoginia, androfobia y misantropía hasta entonces inexistente. ✓

• Esforzarme en cumplir con la ley del mínimo esfuerzo.✓

• Pasar horas en el aulario sin estudiar nada. ✓

• Encontrar una flor que alguien escondió por la facultad. ✓

• Olvidar devolver un libro a la biblioteca y ser penalizado por ello. ✓

• Leer libros maravillosos. ✓

• Leer basuras literarias. ✓

• Aprobar asignaturas sin haberme enterado de nada. ✓

• Maldecir la burocracia y quien quiera que la inventase. ✓

• Odiar la UCA. ✓

• Morir. ✓

15 ago 2016

Mando Diao - Love Last Forever


Losing our minds
Got to take the other side
Stay there while we're on the run

Hiding from our lives
We cling to good old times
When silence was our only word

Ooh my hate is gone
It won't be back for more
So I keep singing my blue eyed soul
I kneel down on the ground
And I call upon a time
Where everyone is seen and heard

Ooh love last forever last forever
Forever in our sweetest dream
Love last forever last forever
Forever in our sweetest dream

Fly oh little pigeon over troublesome sea
I'lll be on the other side
Waiting forever, heart full of hope
Oceans in my eyes
Ooh my hate is gone
It won't be back for more
And I keep singing my blue eyed soul
I'm waiting alone with snow far above
And all that I know is my love last forever
My love last forever
Forever

Love last forever last forever
Forever in our sweetest dream
Love last forever last forever
Forever in our sweetest dream
Love last forever last forever
Forever in our sweetest dream
Love last forever last forever
Forever in our sweetest dream
Our love last forever
Our love last forever
Our love last forever
Our love last forever
Forever
Forever